El trabajo terapéutico con niños y adolescentes requiere un enfoque completamente diferente al de los adultos. Los más pequeños no siempre pueden poner palabras a lo que sienten, y los adolescentes muchas veces no quieren hacerlo. Por eso utilizamos herramientas adaptadas a cada edad: juego terapéutico, expresión artística, técnicas narrativas y dinámicas que permiten al menor conectar con el proceso de forma natural. Trabajamos con terapia cognitivo-conductual infantil, EMDR adaptado a menores y terapia sistémica, siempre de forma coordinada con la familia y, cuando es necesario, con el centro educativo. Las sesiones son de 55 minutos, en un entorno cálido y pensado para que se sientan cómodos desde el primer día.
¿A qué edad se puede llevar a un niño al psicólogo?
A partir de los 3 años ya es posible realizar una intervención psicológica adaptada. En niños muy pequeños trabajamos principalmente a través de los padres, ofreciendo pautas y herramientas para manejar situaciones concretas. A medida que el niño crece, la terapia se realiza directamente con él utilizando técnicas apropiadas a su nivel de desarrollo. Si algo te preocupa sobre tu hijo, es mejor consultar pronto que esperar.
¿Cómo sé si mi hijo necesita ir al psicólogo?
Algunas señales importantes son: cambios bruscos de comportamiento, miedos intensos, problemas de sueño o alimentación, bajada del rendimiento escolar, aislamiento social, irritabilidad excesiva o rabietas frecuentes. En adolescentes, presta atención a cambios de humor marcados, pérdida de interés en actividades que antes disfrutaba, conflictos constantes en casa o señales de ansiedad y tristeza mantenidas. Una consulta de valoración puede ayudarte a decidir si es necesario intervenir.
¿Los padres participan en la terapia?
Sí, la participación de los padres es fundamental en nuestro enfoque. Realizamos sesiones periódicas con la familia para informar de los avances, ofrecer pautas concretas para aplicar en casa y trabajar aspectos de la dinámica familiar que puedan estar influyendo. En algunos casos, especialmente con niños pequeños, gran parte de la intervención se realiza a través de los propios padres como agentes de cambio.
¿Trabajáis con los colegios de Oviedo?
Sí, cuando la familia y el centro educativo lo autorizan, nos coordinamos con tutores, orientadores y equipos de apoyo escolar. Esta coordinación es especialmente importante en casos de dificultades de aprendizaje, TDAH, acoso escolar o problemas de conducta. Trabajar de forma conjunta entre la clínica, la familia y el colegio multiplica la eficacia de la intervención.
¿Cuánto duran las sesiones con niños y adolescentes?
Las sesiones con menores duran entre 45 y 55 minutos, adaptándose a la edad y capacidad de atención de cada niño. La frecuencia habitual es semanal, aunque se ajusta según la evolución. Periódicamente se programan sesiones con los padres para coordinar el trabajo terapéutico y asegurar que los avances se refuerzan también en el entorno familiar y escolar.


