

El cambio
La ansiedad no es un problema exclusivo de adultos. Los niños también la experimentan, y con una frecuencia que muchos padres desconocen. Según los datos clínicos, los trastornos de ansiedad son el problema de salud mental más común en la infancia, afectando a aproximadamente uno de cada ocho niños.
El problema es que los niños no dicen «tengo ansiedad». No tienen vocabulario para expresar lo que sienten de esa forma. En su lugar, lo manifiestan con el cuerpo, con la conducta y con cambios que a menudo los adultos interpretamos como caprichos, rebeldía o falta de interés.
Cómo se manifiesta la ansiedad en los niños
Síntomas físicos
Dolores de tripa recurrentes, especialmente antes de ir al colegio o a actividades sociales. Dolores de cabeza frecuentes sin causa médica. Náuseas o vómitos en situaciones de estrés. Dificultad para dormirse o pesadillas frecuentes. Tensión muscular, inquietud motora o fatiga inexplicable. Muchos padres pasan meses visitando al pediatra buscando una explicación física antes de considerar que el origen es emocional.
Síntomas conductuales
Rechazo a ir al colegio o a separarse de los padres. Llanto desproporcionado ante situaciones nuevas o cambios de rutina. Evitar actividades que antes disfrutaba. Necesidad excesiva de aprobación y miedo a equivocarse. Rabietas intensas que en realidad son crisis de ansiedad. Regresión a comportamientos de etapas anteriores, como mojar la cama o chuparse el dedo.
Síntomas emocionales
Preocupación excesiva por cosas que a otros niños no les preocupan. Miedo desproporcionado a enfermar, a que algo malo les pase a sus padres o a situaciones específicas. Perfeccionismo extremo que les impide disfrutar de las actividades. Baja tolerancia a la frustración e irritabilidad.
Tipos de ansiedad más frecuentes en la infancia
La ansiedad por separación es la más común en niños pequeños: miedo intenso a separarse de los padres que va más allá de lo esperable para su edad. La ansiedad generalizada se presenta como una preocupación constante por múltiples temas: el rendimiento escolar, las amistades, la salud de la familia, catástrofes naturales. La fobia social aparece como miedo intenso a situaciones donde el niño se siente observado o evaluado: hablar en clase, comer delante de otros, participar en actividades grupales. Las fobias específicas, como miedo a la oscuridad, a los animales, a los médicos o a las tormentas, son frecuentes y en la mayoría de los casos responden bien al tratamiento.
Qué pueden hacer los padres
Validar las emociones del niño: «entiendo que tienes miedo» es mucho más útil que «no pasa nada» o «no seas miedoso». Evitar la sobreprotección, que a corto plazo alivia pero a largo plazo refuerza la ansiedad. Mantener rutinas predecibles que den seguridad. Modelar una gestión emocional saludable: los niños aprenden más de lo que ven que de lo que se les dice.
Y, sobre todo, buscar ayuda profesional si los síntomas persisten más de dos semanas, interfieren con la vida escolar o social del niño, o generan un malestar significativo en la familia.
Cómo trabajamos la ansiedad infantil en Clínica Danái
Nuestra psicóloga Ainhoa López tiene una formación especializada en psicología infanto-juvenil y trabaja con niños desde los 5/6 años. El abordaje combina el trabajo directo con el niño, utilizando técnicas adaptadas a su edad como el juego terapéutico, los cuentos y las actividades creativas, con la orientación a padres para que sepan cómo actuar en casa.
Los niños responden muy bien al tratamiento psicológico de la ansiedad. Cuanto antes se interviene, más rápida y estable es la mejoría. No esperéis a que «se le pase solo»: la ansiedad infantil no tratada tiende a cronificarse y a evolucionar hacia trastornos más complejos en la adolescencia y la edad adulta.
En Clínica Danái estamos C. La Lila, 12, bajo izquierda, en el centro de Oviedo. Puedes llamarnos al 686 14 34 39 o escribirnos a info@clinicadanai.es. La primera llamada informativa es gratuita y sin compromiso.


